Embarazo, core y fascia: reducir la presión antes de que aparezcan síntomas

Fisioterapeuta realizando una valoración a una paciente embarazada, explicando la anatomía de la pelvis con un modelo 3D.

A medida que avanza el embarazo, el aumento del volumen abdominal genera una presión
constante sobre el suelo pélvico. Cuando esta presión no se gestiona correctamente, aparecen
compensaciones que pueden favorecer molestias lumbares, pesadez pélvica o pérdidas de orina
incluso antes del parto.


El trabajo del core durante el embarazo no consiste en fortalecer de forma agresiva, sino en
organizar las presiones internas para que la barriga no recaiga directamente sobre el suelo pélvico.
En este contexto, el abordaje fascial cobra especial importancia.Las técnicas fasciales permiten mejorar la adaptación de los tejidos, favorecer el reparto de tensiones y acompañar los cambios posturales propios del embarazo. Cuando la fascia pierde capacidad de adaptación, la presión se dirige hacia las zonas más vulnerables.

Además, se trabaja la región cervical y el puente miodural, una conexión clave entre la musculatura
cervical, la duramadre y el sacro. Restricciones en esta zona pueden alterar el movimiento del
sacro y favorecer tanto cervicalgias como problemas en la dinámica pélvica.

Desde la fisioterapia, este abordaje global permite que el cuerpo se adapte mejor a los cambios del
embarazo, reduciendo compensaciones innecesarias. En Alcalá la Real, la fisioterapia durante el
embarazo ayuda a que el cuerpo llegue al parto con menos tensiones acumuladas y mayor
capacidad de recuperación.

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